Creo en las ilusiones que pueden llegar a ser utopías para dar lugar a libros como este, son las mismas que consiguen reflejar algunas manías -sin que se note demasiado y así, construyen lo abstracto: el imaginario de cada uno. Sin ningún pretexto más allá que generar empatía y algo de confianza al sentirnos identificados en algunos rasgos escritos en esta publicación y con el ánimo de poder compartir mis reflexiones.

/ canahlla .

ALGUNAS RESEÑAS …

/ Crítica

Palabrerías es un poemario intenso, por el fondo y por la forma. La autora avanza en poemas breves, cuya puntuación colabora a mover el ánimo del lector, crea un contexto en el que las palabras, ya comunes en nuestras conversaciones -“miedo”, “locura”, “sueño”, “deseo”, “culpa”, “debilidad”, entre otras- , desbordan su significado convencional para vibrar con sus sentimientos (no abiertamente declarados). El drama lírico que nos presenta es un balanceo entre el presente -en tensión, con un romanticismo actualizado- y un pasado -habla de algún “desengaño”- que insiste en permanecer y marcar horizontes.

La expresión es múltiple: va desde términos menos marcados (poéticamente hablando) y repetidos, como “típico”, hasta otros que suponen una entrañable sensibilidad (así en los versos que hablan de “formas de acariciar con la mirada”, “a corazón abierto”, “ser libre en mis letras”, entre otras). En conjunto, la poeta encuentra en la escritura su propio rostro; o lo busca, para llegar a un “final distinto”. Y en la travesía ha dejado un intrincado rastro de inquietud vital: entre el sueño y la realidad, no quiere que “nada ahogue tus sueños”, se acompaña de una melodía que “se siente cuando tú no estás”, navega “sin timón”, queriendo “suspirar aire fresco”, se apunta a un cambio que “no se ve venir”… Son varias las palabras que renuevan nuestra querencia romántica: “alas”, “mariposas”, “sonrisa”, “cruce de miradas”…, que dan forma a una cromática (por evocación) máscara con que cubrir el rostro propio, atravesado por una “emoción que duele”.

El contenido personal, que como lectores sólo podemos suponer (o recrear, porque la lectura es la última intervención sobre la obra dada), son fragmentos de memoria y reflexiones elegidos por la autora para mantener en alto la búsqueda de la propia felicidad. En este sentido, termino con unos versos de “Palabrerías” con los que ejemplificar el hecho de que la escritura poética es el “viento” en el que se apoya para conquistar su libertad: “Cuando recordaba que el mundo era una hoja de papel, regresaba a su primavera.”
/ Francisca <